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lunes, 10 de agosto de 2015

Challengers, Capítulo 6 -Emboscada-

-¡Agarraos todos a mí! ¡Teletransporte! –gritó Bacchus mientras una enorme esfera de luz los rodeaba a todos y los desplazaba a 100 metros de distancia. Repitieron el proceso unas tres veces hasta que de repente…
-¡Allí están! –indicó Zhoenix, señalando hacia donde se encontraba el grupo de asaltantes que iba corriendo.- Creo que no saben que los perseguimos… ¿Y si les seguimos hasta su guarida? ¡Les tiraré cuatro o cinco rayos y juntos les daremos una buena paliza!
-Eso es muy precipitado, allí estamos en su territorio.- explicó Patria.
-Y… ¿Y si volvemos a la academia? Tengo un mal presentimiento…-comentó Aki con su débil tono de siempre.
-Yo propongo prepararles una emboscada antes de que lleguen a su guarida. Si utilizo mi teletransporte yo solo, puedo colocarme unos metros por delante de ellos y organizarles una trampa que los inmovilice hasta que lleguéis vosotros. Entonces, atacamos todos juntos.-propuso Bacchus.
-¡Me parece genial! ¡Hagámoslo, Patria! –exclamó Zhoenix con una sonrisa de oreja a oreja.
-Está bien. Aki, tú te esconderás y no pelees, no te veo segura de esto. En fin, ¡vamos allá! –terminó Patria.
*****
Mientras tanto, en la guarida de Scytherage, Jassin estaba pensando en cómo salir de allí sin que Makin se percatase de ello.
-Mmm… ¿Un veneno? No, si enveneno a uno de los suyos me tacharán de traidor… -decía Jassin para sí mismo.-
De repente, se escuchó un escandaloso ruido. Jassin, preocupado, fue a mirar a la entrada de la guarida. Allí encontró a Makin durmiendo plácidamente.
-Así que el ruido no eran más que sus ronquidos… Es escandaloso hasta para dormir…
Y diciendo esto, Jassin abandonó la guarida del clan y fue en busca de sus nuevos compañeros.
*****
Una vez llegado al lugar deseado, Bacchus se puso a prepararlo todo pues siempre llevaba un bolsito con todo tipo de herramientas para “casos de emergencia”. La trampa era simple. Consistía en unir un finísimo hilo entre dos árboles que hiciera caer a los miembros del oscuro clan y así dejarlos aturdidos, al mismo tiempo que caían pequeñas bombas tóxicas de las copas de los árboles, previamente colocadas por el mismo maestro, consiguiendo así el tiempo perfecto para que la maestra y el alumno preparasen algún tipo de ataque.
Todo estaba listo, por lo que el maestro esperó pacientemente a que llegasen los bandidos, que no estaban muy lejos de allí…
-¡Buen trabajo, chicos! Hemos conseguido dinero para medio año por los menos.–comentó Raxor, eufórico. No obstante, su felicidad duró muy poco, pues a un par de pasos estaba preparada la trampa de Bacchus y todos los miembros cayeron al suelo.
-¿¡Qué coj…!?-gritó Raxor.-
Y antes de terminar la frase, las pequeñas bombas tóxicas hicieron que todos los asaltantes se pusiesen a toser.
En ese momento, llegaron Patria y Zhoenix.
-¡Ray Cannon! -el hechizo del muchacho los alcanzó rápidamente.
-¡AAAAHHHH! -gritaron los miembros de Scytherage.
-¡Bien hecho, Zhoenix! -lo apremió Patria.
*****
En ese instante, a unos metros de allí, mientras Aki observaba asustada el enfrentamiento, una mano le tocó el hombro.
-¡Q-Quieto! ¡S-Soy una maga! P-Puedo matarte…-intentó amenazar la muchacha a la extraña figura que apareció.
-¡Ey, ey! No te preocupes, no voy a hacerte nada. Solo pasaba por aquí, no tengo ni idea de lo que está pasando y parece peligroso... ¿Puedo quedarme aquí contigo? -preguntó Jassin a la vez que le guiñaba el ojo a la inocente Aki.-
-Oh…Claro, supongo…-aceptó Aki muy sonrojada.-
-¡Genial! Soy Jassin, encantado. ¿Tú eres?
-Aki...                   
-Qué nombre tan bonito, le viene genial a una chica bonita como tú.-dijo Jassin sonriendo y haciendo que Aki se sonrojara aún más.
*****
-¡Maldita escoria! ¿¡Qué os creéis que hacéis!?- protestó Raxor, bastante herido.
-¡Levantad los brazos! ¡Quedaréis arrestados! –se impuso Patria.
-Está bien señora… No se cabree usted, qué a su edad no le viene bien.- dijo Raxor, a la vez que guiñaba un ojo a Galdor. Éste rápidamente se levantó y agarró a Patria hasta inmovilizarla.
-¡¡PATRIA!!-gritaron Zhoenix y Bacchus.
Entonces, Raxor sacó una pistola y apuntó al maestro y al chaval.
-Como os mováis, disparo. Iros alejando poco a poco y dejadnos en paz, si no queréis que le pase algo a vuestra querida profe.
Zhoenix apretó sus dientes con rabia y se fue alejando junto con Bacchus.
-Suéltala.- indicó Raxor. Y Galdor soltó a Patria que fue junto con los otros.
-¡AHORA, HUID! Coged a Aki, yo no les dejaré escapar.
-¡Patria, espera!-gritó Bacchus pero la profesora ya había lanzado el hechizo.
*****
En ese mismo momento, Jassin se dio cuenta de algo. Esa chica, Aki, pertenecía al bando contrario, si la atacaba, Raxor le apremiaría. No podía desaprovechar esa oportunidad, por lo que…
-Aki…-llamó Jassin a la chica.- Perdóname por esto.
-¿Qué…? –preguntó Aki sorprendida. Y Jassin le agarró el brazo.
-Noxious Pick –susurró Jassin, y golpeó levemente a la chica en el costado hasta que sus ojos se cerraron y cayó inconsciente en medio del campo de batalla.
*****
-¿¡AKI!?-gritaron a la vez los miembros de Challengers.
-¡Chicos, ahora!-gritó Raxor, y todos los miembros huyeron del lugar.- Me pregunto qué habrá pasado…
Zhoenix, Bacchus y Patria se acercaron al cuerpo de la muchacha que mostraba expresión de angustia y dolor en sus ojos aún teniéndolos cerrados.
-Hay que llevársela de aquí.- indicó Bacchus- Creo que la han hechizado.
Patria se giró en busca del clan, pero éste ya había huído.
-¡Joder!-gritó Patria con ira.
A poca distancia, se encontraba la sombra de Jassin, que miraba apenado el cuerpo de Aki.
-Lo siento… Aki.
Y se fue del lugar en busca del clan.

domingo, 9 de agosto de 2015

Challengers, Capítulo 5 -Encuentro-

El martes se había presentado con un calor abrasador, y eso que septiembre ya estaba prácticamente por terminar. Los caminos de Anchor eran senderos dónde el sol precisamente pegaba muy fuerte. En pleno verano era insoportable.
-Dios mío, qué calor -jadeó Bacchus, abanicándose con la mano.
-No te despistes -dijo Patria, tratando de espabilarlo -podemos divisar algo ya mismo.
Acompañados de una patrulla de primer grado compuesta por cuatro magos inferiores, Patria y Bacchus llevaban caminando alrededor de 20 minutos bajo aquel sol abrasador. El avistamiento de cuatro individuos armados por las cercanías no era ninguna broma... aunque últimamente se había establecido un período de paz, o eso parecía.
-Patria, estás muy nerviosa -soltó Bacchus -seguramente sean ladrones de tres al cuarto.
-Hay que estar alerta. Precisamente ahora no me gustaría tener que lidiar con bandidos experimentados. Por cierto, ¿pasa hoy algún carruaje o algo así por esta zona?
Los magos de la patrulla se miraron entre sí. Uno de ellos parecía saber algo.
-Sí, señora. Los Rorunoi tienen previsto un viaje de fin de verano a Lascis y parten hoy mismo... o eso tengo entendido. ¿Por qué lo pregunta?
La expresión de Patria cambió repentinamente. Miró a Bacchus preocupada.
-Vamos, rápido -intervino este -¡Patrulla, investiguen los alrededores de inmediato!
-¡Sí, señor!

Mientras, cerca de allí...

-Dios, en estas rocas es casi imposible colocarse...
-No te quejes, Shayla. Piensa en la recompensa que nos aguarda.
Scytherage preparabe su ataque desde la colina Mountlay, paralela a los extensos caminos de Anchor. Los cuatro participantes platicaban acerca del plan.
-Ederson tiene razón -intervino Galdor -¿cuánto queda para que pase esa cosa con ruedas?
-Alrededor de cinco minutos. Descended en cuánto nosotros nos acerquemos a la presa en cuestión y poneos los pañuelos.
-Entendido, Sr. Raxor.
-Todo parece demasiado fácil... -murmuró Galdor
-¿Acaso tienes miedo? -le preguntó Raxor con picardía.
-Tranquilo. Vamos yendo.

Y pasaron cinco minutos. Aún no llegaba el carromato. Shayla y Ederson ocupaban sus respectivas posiciones de guardia, mientras los otros dos se escondían a cada lado del camino. La disposición era perfecta. Eran unos auténticos maestros en esto.
De repente, Ederson alzó el brazo desde su ubicación como señal de que se acercaba algo. Y así era, la diligencia estaba ahí. Ya se veía a lo lejos. Se comunicaban por señas mientras esta se aproximaba. Oculto tras una roca, Raxor observó el último gesto de Galdor. Se incorporó y corrió velozmente hacia el camino por donde el vehículo circulaba. Alzó los brazos una vez llegó, y gritó:
-¡ALTO!
La diligencia frenó en seco, los caballos relincharon, y Galdor salió de su escondite también. El conductor, de unos sesenta años, levantó su boina y elevó la voz para ser escuchado.
-¿Quiénes son ustedes? ¡Fuera del camino!
-Menos numeritos, payaso -dijo Raxor despectivo -he oído que traéis una ingente cantidad de dinero en esta cosita. ¿Qué tal si compartís?
En el carromato iban cuatro personas sin contar al conductor: un hombre adulto, una mujer y dos niñas.
-¿P-pero se puede saber qué es esto? ¿Algún tipo de broma? -dudó atónito el hombre.
-¡Sr. Rorunoi! No se sorprenda, dudo que me conozca. Pero yo a usted sí. Bueno, es difícil no conocer a la gente de su calaña.
Las palabras de Raxor hirvieron la sangre de Rorunoi, quien ordenó al conductor que continuase su camino incluso si tuviese que atropellarlos. Decatándose de este movimiento, Galdor desvió la mirada al lugar dónde Ederson se encontraba. Antes de que pudiese retomar el ritmo, este disparó a la pata de uno de los caballos. Los animales relincharon nuevamente.
-¿Crees que somos tontos, Rorunoi...? Desembolsa toda esa mierda y os dejaremos con vida. ¡Rápido, sin perder tiempo!
La expresión furiosa de Rorunoi causaba temor hasta en los miembros de su familia.
-¿Qué vas a hacer, cariño...? No parecen muy amigables -le indicó la mujer.
Rorunoi resopló y se bajó de la diligencia sin dudarlo más.
-¡Alto! -exclamó Galdor -primero comprobaré que estás desarmado.
-No llevo ningún arma. No esperaba encontrarme gentuza por el camino.
Galdor se ajustó mejor su pañuelo y le asestó un prominente puñetazo al aristócrata.
-¡Papá! -gritaron las niñas desesperadas.
La mujer chasqueó la lengua plagada de ira. Pero no podían hacer nada. La emboscada había dado buenos resultados. Aunque...
-Ujujuju... pero qué riquezas tenéis. ¿Sois los más ricos de Ireth? Si es así, la próxima vez que vayáis de viaje traed más. Ya que os sobra...
Rorunoi no habló la boca y siguió sacando bolsas de dinero. Seis en total.
-Cincuenta mil rupias -desveló Rorunoi, por fin.
-Muchísimas gracias, muy amable -concluyó Galdor, sarcástico.
-Ah, pesan poco. Bueno, pues nos vemos la próxima. ¡Traed más si queréis, ya sabéis!

La situación estaba a favor de Scytherage, hasta que se elevó una voz por encima de ellos.
-¡Alto! -la imponente figura de Patria apareció repentinamente por el camino -no os mováis.
Raxor y Galdor se miraron. Iban cargados cada uno con tres bolsas.
-¡Hora de irse! -exclamó Raxor fuertemente, tratando de avisar a sus otros compañeros.
Se giraron, pero algo les cortó el paso.
-De eso nada -y una ágil patada consiguió tirar al suelo los sacos que llevaba Galdor.
Raxor evitó la segunda. Era Bacchus.
-Bien, dejaré que las deposites tú mismo -sonrió.
-¿Venís de una academia? -preguntó Raxor, intentando mantener la calma.
Galdor recuperó el movimiento y antes de que Bacchus pudiese articular palabra, lo sujetó por detrás superando la velocidad de su adversario.
-¡Bacchus!
Raxor incitó a Shayla con la mirada y detuvo el avance de Patria hasta su posición con un nuevo disparo.
-Sabemos darle la vuelta a la situación. Somos cuatro contra dos. Dejadnos ir y todos en paz -propuso Raxor.
Patria los miró desconfiada. Y de repente...
-¡DE ESO NADAAAAAAAA!
Una tormentosa voz rompió el silencio que se había creado en el lugar. A la par, un potente rayo iluminó la zona, cayendo con fuerza en el terreno.
-¿Y ahora qué?
-¡Zhoenix! -voceó Patria alucinada.
-¿Un niñato? -preguntó Raxor.
-¡No! -la voz de Zhoenix volvió a resonar -el que será el mago más fuerte de toda Ireth. ¡Zhoenix Frame!
Raxor se giró para observar a Galdor, que sujetaba a Bacchus sin que este forcejease lo más mínimo.
-Y no es todo. ¿Verdad, Aki?
-¿Qué? -Patria no daba crédito.
Fijó su mirada en el lugar por el que ella misma había venido, y allí estaba Aki, con su aspecto débil de siempre. Se la notaba atemorizada.
-¿Se puede saber qué hacéis aquí? ¡No podéis abandonar la academia! -los abroncó Patria.
-Así que sí que sois de una academia... -dedujo Raxor -a ver, profes, niñatos. Marchaos, que nosotros también nos vamos.
Todo volvió a quedarse en silencio. Fue entonces cuando el jefe de Scytherage volvió a reparar en sus compañeros ocultos. Alzó el brazo y comenzaron a disparar al suelo. Raxor aprovechó la confusión de Patria y Zhoenix para sacar de su bolsillo una bomba de humo.
-¡RETIRADA!
Galdor soltó a Bacchus, recuperó los sacos y corrió junto al resto. Los cuatro no podían dejar de toser, mientras que en la diligencia, Rorunoi y los demás se acercaban al inesperado campo de batalla que habían formado.

-¡¿Se puede saber por qué no han recuperado nuestro dinero?! ¡¿Qué clase de magos son?!
El humo se disipó y Patria ignoró a Rorunoi.
-Joder, ya no podemos hacer nada. ¡Maldita sea! -gritó Patria, enojada -si no hubieseis entrado... lo habéis fastidiado todo. Podríamos haberlos capturado sin problema... ¡Joder!
Zhoenix y Aki no dijeron nada.
-Tranquilízate, Patria -la calmó Bacchus -dudo que hubiésemos podido con ellos nosotros dos sólos. Su intervención no ha tenido nada que ver. Además, nos habrán sacado como mucho 500 metros. Mi teletransporte de 100 metros podría alcanzarlos, pero seguramente vayan todos juntos y no pueda hacer nada.
El silencio, una vez más, reinó en el camino.


Patria, más relajada, miró fijamente a su compañero. El cruce de miradas reparó en Zhoenix. Los dos maestros sonrieron confiados. Y él, también. 

domingo, 2 de agosto de 2015

Challengers, Capítulo 4 -La misión-

-Shayla, Ederson, vosotros dos bajaréis por cada lado de la colina hasta colocaros en un punto bueno de alcance. No disparéis si no se tuercen las cosas.
-¡Entendido, Sr. Raxor!
-¿Se puede saber qué planeáis? -la voz de Jassin se alzó en la guarida causando un molesto eco-
Raxor se giró hacia él y frunció el ceño.
-A ti no te incumbe, por ahora; te quedarás aquí con Makin -le indicó, señalando a un individuo desaliñado que portaba un pañuelo en la cabeza-
-¿Y por qué no? Podría ser de utilidad, créeme -replicó Jassin
-Chico, aún no podemos confiar plenamente en ti, lo siento -intervino el último miembro -además, aquí no causarás ningún problema... Makin podría matarte en cualquier momento.
Y mientras decía esto, Makin sonreía de oreja a oreja.
-Galdor tiene razón -añadió Ederson -pero, ¿qué magia tienes?
-Envenenamiento -respondió -por eso creo que no os vendría mal.
-Ni siquiera sabemos por qué has venido hasta aquí -dijo Shayla.-
Jassin torció el gesto de repente.
-Dejadle, chicos. No es momento para esto -y mientras Raxor rompía el hielo, Jassin se incorporó y resopló enérgicamente.-
-Está bien, aquí me quedó -soltó, convincente.
-Buen chico -sonrió Raxor -y ahora, ¡vámonos! Una buena recompensa nos aguarda dentro de esa diligencia.
-¡Entendido, Sr. Raxor!

Y una vez se marcharon, Makin se sentó en el suelo, denotando cansancio.
-¿A dónde van? -preguntó interesado Jassin
-Supongo que a atacar algún carro -le informó el misterioso hombre -los que pasan por aquí cerca no suelen transportar gran cosa, pero lo suficiente cómo para alimentarnos...
-Ah, vaya. ¿Y por qué vivís aquí, aislados del exterior?
-Somos fugitivos -contestó Makin, con una mirada confiada -no hace mucho que se creó Scytherage, por eso aún “la justicia” no nos busca. De todos modos, no tengo que darte motivos.
-Está bien... en fin. Ahora soy uno más, no voy a traicionaros ni nada. No me interesa. Ni siquiera he pisado una academia de magia. Aunque ya no quedan muchas, ¿no?
Makin levantó la mirada nuevamente hacia su interlocutor, esta vez desconfiado. De repente, se incorporó.
-¿Sabes de la existencia de esas academias? -le interrogó
-Claro. ¿Quién no? Hay unas cuantas a lo largo de toda Ireth. De todas formas, no me van ese tipo d...
Y sin dejarle acabar, Makin se acercó a él y lo levantó en el aire estampándolo contra la pared.
-¡¿Se puede saber qué haces, animal?!
Makin lo miró fijamente con una expresión furiosa en el rostro.
-Tú... ¿has estado en alguna academia de magia?
Y Jassin, rápidamente y forcejeando con su adversario, respondió:
-¡Pues claro que no! Pero mi hermano está en una de ellas
-¡¿En cuál?! -Makin se exaltaba a cada frase que escuchaba
-¡No lo sé! Lo juro, no tengo relación alguna con mi hermano. La magia me viene de familia, pero jamás he estado en ninguna academia. Él nunca me ha contado nada, no quiere saber nada de mí. ¡Es la verdad!
Makin lo dejó caer al duro suelo de la guarida, dando media vuelta hasta su posición anterior.
-Has tenido suerte. Casi te mato.

*En ese momento, en la academia Challengers...*

-Ahhh... qué bien he dormido. ¡Y el desayuno estaba delicioso...! ¿Huh? ¿Estás nerviosa, Aki?
-B-bueno... un poco... pero lo mejor es mantener la calma. Las clases serán normales, ¿no?
-Ni idea, sólo hay cinco a la semana. Y hoy martes, ni siquiera nos toca la Patria esta.
Aki suspiró aliviada. Pensaba que Patria no era muy amigable, y demasiado estricta en el trato. Pero tenían que cargar con ello. Zhoenix añadió:
-¡Y además somos pocos en esta clase! Es una academia grande, pero tampoco somos tantos. Cuatro clases y cinco asignaturas... ¡Bah, liquidado! La de hoy es Control Mágico. Me han explicado que nos harán dividir nuestra magia para poder usarla adecuadamente. ¡Pero si eso ya sé hacerlo yo de sobra! Además, ni falta que me hace. Al que lo electrocute, va listo. ¡One hit K.O!
Y mientras el animado muchacho soltaba toda esta palabrería, Aki observó como un hombre alto trajeado, con gafas, de peinado extravagante y con carpetas bajo el brazo entraba por la puerta. Mientras se sentaba, ella echó un vistazo a la amplia clase. Sólo había seis personas más, así que en total eran ocho. Entonces, el hombre carraspeó, dejó sus cosas sobre la mesa y se presentó:
-Buenos días, mi nombre es Bacchus, y seré vuestro profesor de Control Mágico. Cómo sabéis, tenemos una clase a la semana. Por favor, presentaos.
Y antes de que nadie pudiese decir palabra, Zhoenix alzó su brazo sobre el resto de la clase con una sonrisa mientras todos lo miraban, perplejos.
-¡Hola, profe! Mi nombre es Zhoenix, y soy un mago poderosísimo. Cuando me enfrento a alguien, saltan las chispas. ¡No me hace falta controlar mi magia, ya soy un experto!
Bacchus lo miró sin mucho interés y señaló al que estaba sentado más atrás.
-Preséntate.
-¡Eh, no me ignores...!


*Mientras, en la enfermería...*

-Hola, Nat.
-¡Vaya! ¿Ahora vendrás a visitarme cada día?
-No es eso... lo de ayer me preocupó bastante. ¿Crees que se trata de algún caso especial?
Natsumy despejó su frente de su flequillo naranja y miró a un lado del cuarto.
-Desde luego, es algo muy particular... no había visto nada nunca. Ni mi sencilla curación conseguía calmar su ritmo cardiaco.
-Espero que no nos dé problemas... lo peor es que es un chico con mucho potencial... -Patria aún no había terminado de hablar cuando un guardia entró en la enfermería
-¡Sra. Patria! ¡La Patrulla A ha informado de un avistamiento extraño por los caminos de Anchor! Dicen que han visto a cuatro individuos armados dividiéndose por la colina que rodea el sendero principal. Han reclamado su asistencia y la del señor Bacchus de inmediato, creen que podría ser peligroso.
Patria, atónita, preguntó:
-¿Dónde se encuentra Bacchus ahora?
-En la clase D, en la primera clase de Control Mágico.
-Ahora mismo voy -y Patria se marchó, abandonado la enfermería, mientras Natsumy seguía pensando sobre el caso de Zhoenix.
-Tranquila, Patria. Intentaré conseguir toda la información posible.


-¡Bacchus! -la imponente mujer abrió la puerta de la clase fuertemente irrumpiendo por sorpresa -lo siento, pero tendrás que aplazar tu clase. Nos reclaman en los caminos de Anchor.
Los niños, sorprendidos, incluso Aki y Zhoenix, no daban crédito a lo que estaba ocurriendo en su primer día de clase.
-Oh... justo ahora, que iba a empezar a enseñar cosas... pues que se le va a hacer. Os libráis por hoy. Vamos, Patria.
-¡Bien! -exclamó Zhoenix enérgicamente mientras los maestros abandonaban la estancia.
-¿Q-qué habrá pasado? -se preguntaba Aki.
-¿Qué importa? Nos hemos librado del rollazo de clase de este tío. Aunque ahora me aburriré... ¡Ya sé! Iré tras ellos, a ver qué se traen entre manos.
Y saltó de su pupitre con decisión, en la misma dirección que Patria y Bacchus.
-¿Q-qué? ¡Espera! No puedes hacer eso -dijo Aki intentando convencerle.
-¡No te preocupes! Ven conmigo también, ¡vamos!
-N-no sé yo...
-Confía en mí -Zheonix se acercó a ella y levantó el pulgar derecho en señal de confianza mientras sonreía de oreja a oreja.
Tomó la mano de su compañera y se dirigió nuevamente a la puerta, pero sus compañeros intervinieron por fin:
-Eh, ¿a dónde se supone que vais? -les interrogó un pelopincho de la altura de Aki.
-Ah, ya que la clase se suspende, pues vamos tras ellos. ¿Queréis venir también? Por mí no hay problema. ¡Vamos!

Y los alumnos restantes, con la misma expresión de perplejidad observaron a los dos niños magos que trataban de saltarse las reglas de la academia.