Noviembre, 327
d.C., alguien se acerca lentamente a la entrada de la prestigiosa Academia Challengers.
Es una chica, de unos 15 años. Viene de muy lejos, aparenta estar cansada y
asustada, muy asustada. Su nombre es Aki y por algún motivo, no se atreve a
llamar a la puerta de Challengers.
De repente, a unos
metros de allí, un chico corre arriesgando su vida, pues está siendo perseguido
por la guardia religiosa.
- ¡Eh, tú! – grita
el chico mientras corre - ¡La que está en la puerta! ¿A qué esperas para abrir?
- E-Esto… Yo… No
sé si…
En ese momento Aki
se percata del grupo de guardias que persiguen al chico y abre la puerta
rápidamente. Justo entonces, llega el chico y la empuja dentro. Desde dentro,
observan atónitos como los guardias se quedan sorprendidos y mirando para todas
partes.
- ¿No pueden vernos?
– pregunta Aki.
- No, no pueden,
esta academia está protegida con un conjuro que hace que solo las personas con
magia puedan verla – dijo un señor, aparentemente importante, de unos 25 años –
Y bueno, ¿quiénes sois vosotros y que hacéis en mi academia?
- ¡Yo soy Zhoenix!
Y vengo aquí a aprender más acerca de mi magia y a practicarla pues, al
parecer, no se puede hacer nada en ningún lado. ¡Me he ganado una persecución
solo por quemar una rama en medio de la plaza!
- Mmm… Está bien…
¿Y tú? – preguntó el señor señalando a Aki-
- Yo… Bueno, yo…
Vengo desde Nindë con el propósito de aprender magia, pues no sé hacer nada.
- ¿Nada? Bueno,
veremos qué podemos hacer. Acompañadme, soy Lorioth, uno de los magos más
importantes de toda Ireth y uno de los maestros de esta academia. En este lugar
hay una serie de normas que debéis conocer y respetar como…
- Este tío tiene
pinta de pelmazo – susurró Zhoenix a Aki con una sonrisa – Bueno, mientras este
sigue con sus normas, háblame de ti, ¿cómo descubriste tu magia?
- Yo… Bueno, era
bastante pequeña y… – Aki estaba cabizbaja y sonrojada – levanté a mi padre del
suelo con la mirada…
- ¡Wow! ¿Tienes
telekinesis? ¡Qué guay! Yo controlo los rayos y la electricidad, puedo
chamuscarte en un momento, ¿quieres una prueba de ello? Mira.
Zhoenix señaló la
cabellera del maestro y de repente ésta se levantó y empezó a hacer chispas
entre sí. Aki y Zhoenix reían mientras el maestro intentaba deshacerse de ello.
- ¿Qué es esto?
¿Qué está pasando? – se quejaba Lorioth – Os dejaré con un alumno de la
academia mientras arreglo esto. ¡Shiro! ¡Ven aquí!
Shiro era un
chaval, quizás uno o dos años más pequeño que Aki, con el pelo blanco y mirada
humilde y noble.
- Dígame, señor
–dijo-
- Acompaña a estos
nuevos alumnos por las estancias de la escuela, enséñales su habitación y demás
lugares. ¡Vosotros dos! A las 2 en punto os quiero en el hall, pues tenéis que
jurar el Tratado Oficial de Magia y rellenar la matrícula de inscripción, como
ya os dije antes. Sed puntuales, en esta academia no soportamos la
impuntualidad.
Terminada la
conversación con Lorioth, Shiro acompaña a los nuevos alumnos a sus
habitaciones.
- Según me ha
dicho el maestro, vuestras habitaciones son la 121, para ti, Aki y la 122 para
Zhoenix. Aquí tenéis las llaves, procurad no perderlas. Lorioth no es muy
agradable cuando se enfada.
- ¡Genial, Aki! ¡Estamos en habitaciones contiguas! Así me podrás despertar por la mañana si me
quedo dormido. –sonrió Zhoenix-
- No creo recordar
haberme convertido en tu asistente personal – y por primera vez en mucho
tiempo, Aki rió. –
- Bueno, bueno,
menos bromas, es la 1, tenéis 15 minutos para asearos. A la 1 y cuarto estaré
aquí para haceros el tour personalizado por la academia, y a las 2 tenéis que
estar en el hall, así que no os entretengáis mucho.
*****
- ¿Estáis listos
ya? Bien, empecemos. A continuación de las habitaciones, encontramos la
biblioteca, una de las bibliotecas más completas de Ireth y una de las más
valoradas, con una alta colección de libros de magia, tanto prohibida como no y
hechizos de todo tipo. Al lado de la biblioteca, está el comedor. El horario de
comidas podéis verlo, está en la puerta.
- ¿¡Desayuno a las
8!? ¿A qué hora os despertáis aquí? – exclamó Zhoenix-
- Nos solemos
despertar sobre las 6 y media, 7. Dormir es una pérdida de tiempo. –respondió
Shiro- En fin, continuemos. Aquí podéis observar el edificio donde se
encuentran todas las aulas en las que se imparte clase, vuestro horario de
clases os lo dará la maestra Patria, cuando finalicéis la prueba de nivel.
- ¿Prueba de
nivel? ¿Nos van a clasificar según manejemos la magia? – preguntó Aki- Pero si
yo no sé nada…
- Efectivamente,
tienes que entender que no podemos tener en una misma clase a un mago experimentado
que a otro que no sabe hacer nada. – explicó Shiro-
- Ya… Pero… Jo –se
quejaba Aki-
- Basta de
lamentos. Hemos llegado a la última sala de la academia, la sala de reuniones.
En esta sala está prohibida la entrada a estudiantes. Aquí se reúnen magos de
toda Ireth, incluidos nuestros maestros y realizan todo tipo de debates y
cuestiones. En fin, son las 2. Voy a dejaros en el hall, parece que todo está
listo para vuestra inscripción.
- Muchas gracias
por todo, Shiro.
- No es nada, Aki,
ha sido un placer poder acompañaros en vuestro primer día.
- ¡Nos vemos en
clase!
- ¡Eso espero
Zhoenix! Hasta luego.
Y Shiro se alejó
al mismo momento que llegó Lorioth.
- Bueno, chicos,
está todo listo, un par de firmas por aquí y ya podéis pasar a la sala de examen.
- ¿Sala de examen?
– preguntó Zhoenix-
- ¿Shiro no os la
ha enseñado? Hay qué ver… La sala de examen está justo al lado de la sala de
reuniones, en la sala de examen los alumnos realizan todo tipo de pruebas de
nivel, como puede ser la vuestra, para saber a qué clase debéis ir o puede ser
una prueba para confirmar que ya eres un mago experimentado. Los nervios
siempre están a flor de piel ahí dentro. Bueno, os deseo muchísima suerte en
vuestro primer examen, Patria os evaluará. Yo tengo que irme, luego me contáis
qué tal ha ido.
Y así, Aki y
Zhoenix, agarrados de la mano, entraron, juntos, en lo que sería su gran
comienzo en la Academia Challengers.
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