La sala de examen era amplia, aunque tanto
Aki como Zhoenix se la esperaban más grande. Pero había algo en lo que Lorioth
tenía razón: nada más entrar, los nervios les atacaron. Era una especie de
habitación con el suelo cubierto por completo de materiales blandos,
posiblemente para evitar daños. Un dato del que Aki se dio cuenta, y que
aumentó aún más sus ganas de marcharse como si nada hubiese pasado. Pero no
podía. Ella tenía que estar en esa academia. Tenía que resguardarse ahí y
desarrollar su magia de la mejor manera posible. Al fin y al cabo, ella ya no
tenía a donde ir.
·
¡Wow, Aki! ¿Has visto el suelo? ¡Fíjate! Está blandito
·
S-sí, ya veo.
Zhoenix notó su nerviosismo y decidió
preguntarle:
·
¿Estás bien?
·
Oh, claro, no te preocupes – respondió – es solo
que... No sé. Espero dar la talla, eso es todo.
·
¡Ja! Pues claro que la darás - sonrió Zhoenix – no
habrá problema. Seguro que la que nos evalúa es otra como el de antes, mucha
palabrería y pocas acciones
·
¿Estás seguro? - de repente, una voz potente resonó
con fuerza en la sala, hasta el punto de hacer eco.
Cuando los dos chicos se giraron,
comprobaron la alta figura que atravesaba la puerta. Una mujer relativamente
joven de cabello violeta, de mirada decidida y de considerable altura, más o
menos como Lorioth. Llevaba un vestido inusual, de los que se ponen las reinas
en una gala o en un acto público. Caminaba de frente, sin desviar los ojos de
su objetivo: Aki y Zhoenix. La verdad es que daba hasta un poco de miedo. Pero
una vez llegó ante ellos, se detuvo.
·
Bienvenidos a la prueba de nivel – articuló recalcando
cada palabra con su potente voz -
·
¿Y tú quién eres? - la interrogó Zhoenix
·
Deberías preguntar las cosas más adecuadamente – le
indicó la mujer – mi nombre es Patria. ¿No os han dicho que era mi labor
evaluaros?
·
Ah, cierto. Encantado, soy Zhoenix. Y esta es Aki – se
presentaron, siendo inspeccionados de arriba a abajo por la mirada de Patria.
·
Bien, es la hora. ¿Quién comienza?
Zhoenix no lo dudó. Había llegado el
momento; ahora la habilidad entraba en juego. Aki simplemente se sentó en una
butaca que había en una esquina de la sala, mientras los otros dos se colocaron
en el centro de la misma, separados por una corta distancia. Y tras unos
segundos de silencio, Patria habló:
·
Bien, chico. No te cortes. Es el momento de demostrar
lo que sabes hacer.
·
¡Por supuesto! ¡Soy Zhoenix, el mago del rayo! ¡Te voy
a electrocutar! - y tan decidido, nuestro personaje corrió velozmente hacia su
rival, mientras elevaba una mano con intención de hacer algo -
En la mano del muchacho se podía
distinguir como iban apareciendo chispas, más y más chispas por cada vez que
daba un paso. Patria ni siquiera parecía inmutarse, cuando él estaba a punto de
arremeter contra ella.
·
¡Compruébalo! ¡¡Lightning Punch!! - gritó Zhoenix a la
par que saltaba cerrando su mano cargada de electricidad
·
¿Es todo lo que sabes hacer? - entró por fin Patria, y
mientras alzaba también la mano, frunció el ceño y desplegó una barrera contra
la que Zhoenix rebotó -
Con su voltereta hacia atrás consiguió
recuperar el equilibrio. Aki estaba alucinada, nunca había contemplado un
choque de magias así, ni siquiera había visto batalla alguna. Pero él no
parecía dispuesto a rendirse.
·
Lo intentaré otra vez, esta vez recibirás mi golpe sin
poder hacer nada
·
Eso está por ver – contestó Patria - ¡adelante!
Y Zhoenix comenzó de nuevo su carrera,
esta vez mucho más rápida. Patria se puso en guardia. El chico corría de un
lado a otro de la sala, intentando despistarla, pero ella parecía tenerlo bajo
control. No obstante, todo cambió cuando recibió un golpe en la parte inferior
de la cara, totalmente inesperado.
·
¡Toma! ¡Lightning
Punch! - exclamó Zhoenix -
·
¡Argh! - Patria apenas se movió, pero el puñetazo fue
contundente. Aún así recuperó el movimiento pronto – está bien... ¡Trata de
esquivar esto! ¡Edges Rain!
La actitud pasiva de Patria cambió, su
mirada se volvió desafiante y se decidió por atacar. De la nada, varias armas
aparecieron, desprendiendo un cegador brillo y dirigiéndose solas hacia
Zhoenix.
·
¡Cuidado, Zhoenix! - el grito de Aki fue desgarrador
cuando vio que su compañero no podía moverse y aquellas hachas, espadas y
lanzas iban rápidamente hacia él - ¡Muévete!
·
¿Qué te pasa? ¡Evítalas, vamos!
La cara de Zhoenix era inexpresiva. Las
armas estaban a punto de alcanzarle, hasta la propia maestra intentaba
comprenderlo. Al fin y al cabo, ella no podía detener su arremetida tan
fácilmente.
·
¡ZHOENIX! - y justo antes de que fuera atravesado por
aquellos filos, se elevó en el aire. ¿Estaba levitando?
·
¿Huh? - Patria no daba crédito -
Entonces reparó en Aki. Sus ojos tenían
una tonalidad azul pálida, pero brillaban. No se distinguían más que su pupilas
teñidas de ese color que desprendían aquella extraña luz. Y de repente, Aki se
desmayó. Al tiempo, Zhoenix cayó al suelo, inconsciente.
·
Joder, menuda faena... Y es sólo su iniciación – dijo
Patria para sí – en fin, buscaré a Natsumy.
Y tras estas palabras, la mujer abandonó
la estancia cargando con los dos magos a sus hombros. Fuerza no le faltaba, y
determinación tampoco.
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