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lunes, 27 de julio de 2015

Challengers, Capítulo 3 -Scytherage-

-¡Natsumy! ¿Dónde estás? – gritaba Patria por los pasillos de la academia. - ¿Es que nadie la ha visto?
Los alumnos, sorprendidos, se apartaban al ver a la imponente Maestra cargada con dos muchachos a sus hombros.
-¿Qué es este escándalo? ¿Qué ocurre, Patria? –preguntó Lorioth que se presentó allí al escuchar los gritos de la mujer- ¿Esos son Aki y Zhoenix?
-Sí, son ellos, luego te cuento qué tal, ¿dónde está Natsumy? Necesita verlos, no están en muy buenas condiciones, como ves.
-Ya veo, sí… ¿Has mirado en la enfermería? Siempre suele estar allí.
-¡Oh, cierto! Voy enseguida.

En la enfermería, efectivamente, estaba Natsumy, limpiando cuidadosamente sus utensilios de medicina.
-Hola, Nat. 
-Vaya, Patria, qué sorpresa. Buenas tardes. –saludó Natsumy, mientras se giraba. - ¿Qué te trae por aq...? ¡Oh! ¿se puede saber qué demonios ha pasado?
-Traigo a dos alumnos heridos… Bueno, heridos. Aki se desmayó al usar su poder y Zhoenix quedó inconsciente sin más durante la prueba de nivel.
-Oh… Túmbalos en las camillas, ahora les echaré un vistazo.
Después de dejarlos en buenas manos, Patria se retiró y Natsumy empezó a hacerles un examen médico a los dos muchachos. Empezó por Aki.
-A ver qué tenemos aquí… Creo que simplemente necesitas descansar, pequeña. Te voy a hacer un conjuro tranquilizante y te quedarás aquí un par de días. ¡Accura Healing!
A continuación, Natsumy se acercó a Zhoenix, y le llamó la atención el hecho de que, no solo estaba inconsciente sino además su corazón iba a muchos latidos por minuto, parecía que le iba a explotar, algo que contrastaba con su expresión aparentemente tranquila. Parecía como si estuviera sintiendo un continuo… miedo. Para solucionar esto, la enfermera realizó el mismo conjuro que a Aki, pero no surtió efecto, así que solo le quedó esperar que no pasase nada, y los dejó allí, en la enfermería, durmiendo.
*****
No muy lejos de allí, en ese momento, un grupo de magos oscuros está reunido en su guarida.
-¡Chicos, silencio! – se alzó una voz. – Tenemos que realizar alguna misión o este mes nos quedamos sin comer, ¿habéis visto algo?
Mientras los magos debatían sobre este tema, una figura se encontraba en la puerta.
-¡Eh! ¿Quién anda ahí? –preguntó la misma voz de antes.-
-Yo… Necesito… Ayuda… -y la figura se acercó al mago antes de desmayarse.-
-¿Cómo? Si es un chaval. Chicos, metedle en la cama y que descanse, ya mañana nos dirá quién es.
-¡A sus órdenes, Sr. Raxor!
Raxor es un mago oscuro, que tras no haber sido admitido en ninguna academia de magia, se decidió por vivir en la soledad con el sueño de, en un futuro, vengarse de todas las academias de magia. A medida que estaba viajando por Ireth, había conocido a varios magos principiantes que compartían su sueño, por lo que acabó creando un clan: Scytherage. Un clan que provocaría una serie de conflictos más adelante...

A la mañana siguiente, el chico despertó.
-¿D-Dónde estoy?...
-¡Hombre, bella durmiente! –exclamó Raxor.- Me llamo Raxor, y te encuentras en la guarida de los magos oscuros más peligrosos de toda Ireth.
-Oh… Yo soy Jassin, encantado. –se presentó el chaval aún algo aturdido-
-Perfecto, y ahora que ya nos hemos presentado, dame un solo motivo para no matarte ahora mismo.- dijo Raxor, colocando el cuchillo en el cuello del joven dispuesto a cortar de un momento a otro.-
-¡No, no!
Y, de repente, Jassin agarró con fuerza el brazo de Raxor, el cual empezó a ponerse de un color morado horrible. Rápidamente, el feroz mago oscuro soltó el cuchillo y se retorció de dolor.
-¡Escoria! ¿¡Qué me has hecho!?
-Deathly Poison. Mi poder mágico se basa en el envenenamiento. Simplemente tienes veneno por toda tu sangre ahora mismo.  Admíteme en tu clan si no quieres morir mañana mismo.
-Nhh… Me gustas chico, tienes lo que hay que tener para enfrentarte a mí y por tanto a cualquiera, no como estos discípulos inútiles. Está bien, eres bienvenido al que será el clan gobernador del mundo y ahora, quítame esto, dios.
*****
Esa misma mañana, en la enfermería, Zhoenix y Aki se despertaban a la vez.
-Aki… ¿Estás bien? –preguntó Zhoenix nada más despertarse.-
-Sí… Algo cansada pero… mejor, ¿recuerdas algo de ayer?
-No muy bien… Estábamos con Patria y… Ella me atacó. Pero no recuerdo nada más.
-Te lanzó cuchillos y no supiste esquivarlos y… Entonces te hice levitar. Ya no recuerdo más.
Entonces, entró Natsumy.
-Buenos días, pequeños, ¿cómo os encontráis? – saludó Natsumy dulcemente.-
-Bien, bueno, algo confusos, ¿tú sabes qué pasó ayer? –preguntó Zhoenix.
-No, yo solo soy la enfermera y os atendí ayer. De todas formas, Patria vendrá en breves y os contará todo. Por cierto, Zhoenix, me gustaría hacerte algún tipo de prueba médica esta semana, tu estado ayer me sorprendió mucho.
-¿Sorprender? ¿Qué me pasaba?
-Estabas inconsciente pero tus pulsaciones eran muy altas, demasiado y mi tranquilizante no te hacía nada.
La expresión de Zhoenix cambió. Ahora parecía angustiado, se mantenía pensativo y con la mirada perdida. Aki le miraba preocupada. De repente, Patria entró por la puerta de la enfermería.
-Atención, atención. Menos mal que estáis bien. Bueno, vengo a deciros que habéis pasado el examen. Enhorabuena, vais a la clase 2A. Sin embargo, también me gustaría comunicaros que me preocupa el hecho de que os desmayarais ayer. Supongo que sería porque usasteis mucha magia de pronto, pero no estoy segura, por eso, le he pedido a Natsumy que os haga una serie de pruebas, espero que no os importe.
-Eh… No, claro. –respondieron ambos.-
-Bien, pues. Las clases empiezan mañana a las 9 en punto. Quiero puntualidad. Hoy dedicaros a descansar. Nos vemos mañana. Adiós.

Y Patria se fue con su importante figura, dejando a los muchachos nuevamente en manos de Natsumy.

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